No tuve suficiente tiempo para conocerla, ni a ella, ni a su frío corazón enamorado, que fue robándome el amor que de mí fluió en tan poco tiempo.
Cualquiera hubiera pensado que no supe entender la forma que tenía de amarme. Al fin y al cabo, reconozco que me comporté como un vulgar amante, sin sentido. Me volví tenaz, vil e ingrato. Y al final, quedé atrapado, víctima de sus mil encantos, que los tenía a raudales.
Ahora, cuando alguien me pregunta por ella, nunca entenderé la estúpida razón por la que no contesto y con un simple "no me acuerdo" me quedo tan tranquilo y pillado en mis recuerdos. Pero por dentro sigo de luto por haber perdido el amor de mi vida por mi egoísmo y celos que no correspondían en ninguno de los encuentros.
¡Ay, Señor! Desde entonces, cada vez me reinvento y sigo girándome cada vez que alguien pronuncia su nombre, y así pasa el tiempo y sigo buscando a alguien que me de consuelo. Si tú me das una oportunidad, serías la chica perfecta para empezar con un nuevo amorío.
Colección: A MI MANERA.