EL LADRÓNZUELO DE LETRAS
Me río, me sonrojo y miro a diestro
y siniestro cuando me llamas «poeta».
Nunca pensé en mi vida
juntar más de dos letras,
hasta que llegaste y algo empezó
a revolverse dentro de mi alma.
Desde entonces, me buscas
con la mirada, me insinúas un poema
y te quedas esperando que te
lo escriba, raudo y veloz.
¿Y qué voy a escribirte,
si nunca aprendí a decir
cosas bonitas?
Tú me has enseñado
que basta una mirada
para incendiar el silencio
de dos cuerpos hirviendo.
Y que hay besos
que empiezan mucho antes
de que se junten dos bocas
deseosas como locas.
Ahora solo con mirar el sol,
la luna, el mar, las rosas,
las mariposas…
creo encontrarte en todas partes.
Quizá por eso escribo.
Tal vez por eso las palabras
se me escapan, y voy detrás
de ellas, intentando atraparlas
antes de que desaparezcas.
Pero, por favor, amada mía,
no me llames poeta.
Si alguna vez encuentras
algo hermoso en mis versos,
recuerda que todo empezó
en el brillo de tus ojos negros.
Tú pusiste la primera letra.
Las demás… las fui robando
a cada parte de tu cuerpo.
Colección: A MI MANERA xxx